martes, 16 de febrero de 2016

La Obsesión materialista

La Obsesión materialista
Resultado de imagen para obsesion materialistaPor: Pavlusha K. Luyando Joo
Lima-Perú

Dinero y prestigio se han hecho sinónimos. Hacer grandes negocios, obtener grandes  ganancias, ser “exitoso” en materia económica; pero todo ello no para tener una vida cómoda y tranquila sino para… ¡hacer más negocio! Y… ¡seguir ganando más dinero!. Se han convertido en los objetivos del hombre moderno, tanto del rico como el que tiene un pequeño negocio.

La búsqueda de la satisfacción presente y a como dé lugar, hacen que muchas personas miren únicamente hacia los bienes materiales, hacia lo superfluo. Esto sin lugar a dudas influye en la salud misma de la persona y en las relaciones humanas que se tornan menos profundas, la persona en sí ya no interesa; solo vale el provecho que se puede sacar de ella.
Disminuye de esta forma la capacidad de amar del individuo  y un abandono de los bienes sobrenaturales y eternos; la dimensión espiritual  ha quedado infravalorada; y por ello el abandono de la felicidad del alma.

He aquí un pequeño relato basado en hechos reales que ilustra lo que hemos comentado.
Cierta vez a un conocido que se había iniciado en el campo de los negocios y que habitualmente se le veía ansioso y preocupado por las ganancias de su capital, que no tenía ni un día de descanso, que solo llegaba a su casa “a poner la cabeza en la almohada”, que muchas veces se quejaba por el insomnio y dolencias diversas –vinculadas a la tensión- que padecía, que ya no tenía tiempo para desayunar con su familia, que no veía más que unos minutos a ala semana a su esposa e hijos, le pregunté qué iba a hacer con el dinero ganado en su recién emprendido negocio.   Él me respondió:  “seguir invirtiendo”...  Luego le volví a preguntar qué haría después con la ganancia de lo que nuevamente iba a ganar.  Él respondió nuevamente:  “seguir invirtiendo”….  De esta forma le pregunté cuatro veces lo mismo y la respuesta fue siempre igual  “seguir invirtiendo”…. Y al preguntarle ¿Cuándo esto acabará?... me miró con ojos desolados  y respondió: … “Esto no acaba nunca…”.

El hombre se ha convertido en su propio esclavizador.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL ARREPENTIMIENTO

EL ARREPENTIMIENTO
Por: Pavlusha K. Luyando Joo                                                                                  luyandojoo@yahoo.com
Un hombre le causaba mucha tristeza a su esposa con sus humillaciones y malos tratos, sus hijos le tenían miedo y sentían mucha tristeza por todas las peleas que continuamente ocurrían.
Un buen día el hombre que le causaba tristeza a su mujer, cayó enfermo, de tal forma que veía su muerte cercana.  La terrible enfermedad mientras lo consumía, lo hizo a la vez entender, que había  causado mucho mal a su familia, allí agonizante, se arrepintió de todo lo que hizo y quiso conversar con un sacerdote. Se confesó son él, y sintió tanta paz en el corazón que sus dolores se desvanecieron, a tal punto que sintió una especie de gozo que le duró hasta el final…..
No esperemos el final para arrepentirnos…..

lunes, 23 de julio de 2012

EL RESENTIMIENTO


EL RESENTIMIENTO
Por: Pavlusha K. Luyando Joo

Cuando la persona no perdona y quedan en ella resentimientos, siempre queda odio en el corazón. La persona con resentimientos, de forma inconsciente o consciente maltrata, hiere vocifera, busca cualquier excusa para descargar lo que tiene dentro hacerlo. El resentimiento puede causar daños incluso en la propia salud, los niveles de presión arterial elevada, ansiedad, diabetes; etc, se pueden disparar a raíz de conflictos no resueltos.

Todos somos suceptibles a tener resentimientos hacia alguien, no podemos decir que somos invulnerabkes.  Por ello es necesario examinarse detenidamente y darse cuenta de lo que aún nos lastima.

El perdón limpia el alma, purifica los sentidos, la persona incluso cambia el semblante, la salud mejora, se vuelve pacífica, hace más feliz.

¿Cómo perdonar?
El perdón se logra poco a poco cambiando la mirada (el concepto) y la actitud hacia la persona que nos ha herido. Debemos procurar comprender que todos somos seres humanos y todos podemos cometer incluso atrocidades tremendas si se presentara el caso, ¿a cuántas personas le hemos hecho daño a lo largo de nuestra vida?
Debemos tomar conciencia que somos privilegiados al darnos cuenta de lo que ocurre, pues la persona que comete maldades muchas veces no toma conciencia de ello, o bien por algún motivo no tiene la capacidad de corregir este vicio.

Si la persona que nos hizo mal, está lejos o ya falleció, es bueno hacer orar diariamente por ella. Algunos sacerdotes aconsejan pedir por la persona que nos ha herido y rogar para que no se le tome en cuenta la falta.

Si la persona la vemos a diario (en el caso que sea el esposo, esposa, o que trabaja en la misma oficina), es necesario redoblar la oración, así como aprovechar los sacramentos como la confesión y la Eucaristía, si es posible diariamente.
Confesar semanalmente las faltas o malos pensamientos que hayamos tenidos sobre la persona que nos ha herido asegura efectos verdaderamente sanadores, siempre y cuando se realice de forma consciente y con propósito de enmienda sincera.

En algunas parejas de esposos a veces es necesario el distanciamiento temporal, hasta que cierren las heridas producto del resentimiento.

La Psicoterapia o conversar con alguna persona de buena Fe o especializada sobre el punto es muy importante, pues permite descargar el dolor que llevamos dentro; sin embargo no es bueno estar contando nuestras intimidades a cualquiera. Es bueno por ello escoger a una persona idónea para ello: Un sacerdote con espíritu de consejo y santidad, un amigo o un pariente (mejor del mismo sexo) que se sepa que tenga prudencia y discreción. O un especialista que sea conocido por tener categoría moral, incluso más que profesional.

Recuerde que más ayudan las herramientas espirituales (la Fe) que las psicológicas. El amor siempre vencerá al odio.

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domingo, 21 de noviembre de 2010

EL SUFRIMIENTO


Por: Dr. Pavlusha Luyando Joo
luyandojoo@yahoo.com
Lima-Perú




A lo largo de nuestra existencia surgen multitud de contrariedades, de cualquier forma que se organice la vida, no se podrá subsistir sin lucha ni dolor.

Los momentos difíciles son parte de la vida del ser humano, no existe la paz sin contrariedades.
Los sufrimientos nos hacen madurar, pero cuestan mucho aceptarlos, cargar la cruz es difícil y el camino muchas veces es cuesta arriba.

A nadie le gusta sufrir, ni tampoco es bueno atormentarse por gusto, pero lo que no se puede remediar hay que aceptarlo con valentía. Hay que aceptar que los seres humanos podemos poco, nuestras fuerzas son insuficientes para sortear todos los obstáculos.
No encontraremos uno solo que no sufra, incluso los más afortunados también sufren, pues lo que produce satisfacción o placer, frecuentemente causa dolor.

El que no se enfrenta al sufrimiento no madura, es un débil y no tiene las herramientas más importantes para enfrentar la vida: paciencia y perseverancia. Si uno no se curte en las dificultades, no tendrá la fortaleza suficiente para encarar tropiezos ni podrá aspirar a metas altas.

El hombre en el dolor se da cuenta que le es necesario Dios.


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sábado, 23 de octubre de 2010

La verdadera virtud

Extraído de la colección "cofre de la sabiduría" escrito por J. canales Trintadaptado por: Pavlusha Luyando Joo

La virtud es hábito, costumbre, repetición de actos, es decir disciplina, voluntad, esfuerzo y perseverancia. Jesús nos dice que la virtud pasa por la puerta angosta que conduce a la felicidad y a la vida.

La verdadera virtud supone dominar las llamadas de instinto y las tentaciones. Nuestra realización humana y la formación de nuestro carácter dependen con mucho éxito que podamos tener en la lucha por vencer las tentaciones.
No es posible hablar de virtud sin lucha y sin victoria.
En la Sociedad contemporánea los hombres nos estamos haciendo sordos a esas lecciones. Hemos llegado a convertir los placeres en fines y a pedirles que den sentido a nuestra vida.

Vivimos por ello en un mundo de “placeres sin alegría”, porque lo placeres producen diferentes grados de excitación, pero no de alegría, lo que nos lleva a buscar placeres siempre nuevos, cada vez más excitantes. Realmente nada revela tanto como el hastío de los placeres.

El placer nos es mal en sí, pero se convierte en ello cuando se convierte en un fin y cuando aleja al hombre de su vocación auténtica: el amor.
¿Queremos un mundo mejor? Forjemos verdaderas virtudes

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lunes, 20 de septiembre de 2010

Anorexia y bulimia



Por: Dr Pavlusha Luyando Joo
luyandojoo@yahoo.com
Lima-Perú
Artículo original de InfoFamilia

Los trastornos de alimentación, aunque existen desde años atrás, han aumentado de manera considerable en las últimas décadas. Y, si bien son enfermedades que no discriminan la edad, sus principales víctimas son preadolescentes, adolescentes y jóvenes.

¿Qué hacer entonces desde los núcleos familiares?

La bulimia y anorexia son enfermedades multicausales que tienen principalmente un origen sicológico y se manifiestan en la parte física, las cuales, de no ser tratadas a tiempo, pueden causar daños irreparables y en casos más graves, la muerte. Éstas se caracterizan por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico, que llevan a presentar comportamientos alimenticios extremos como dietas demasiado estrictas, provocación del vómito, intensas horas de ejercicio físico, uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, etc.
La Bulimia y anorexia tienen su origen en la excesiva fijación al yo; por lo que previo al desarrollo de estas enfermedades se encontrarían actitudes egocéntricas, egoístas e individualistas. La bulimia y la anorexia son una modalidad de la depresión
La familia puede hacer mucho para prevenir que la anorexia y la bulimia ingresen a los hogares.

Recomendaciones

Fortalecer la autoestima: es común en la adolescencia los problemas de autoestima, por tanto, se sugiere comenzar desde la primera infancia con un trabajo preventivo en la familia, se debe enseñar a los hijos a auto aceptarse, a quererse a sí mismos tal y como son, sin pretensiones de difícil alcance.

Parámetros de belleza inalcanzables: debido a la publicidad, el mercadeo y la moda que dominan en estos tiempos, no es de extrañar que los chicos quieran lucir como estrellas del mundo del espectáculo -incluso a costa de su salud-, las cuales emiten conceptos de delgadez irracional y enfermiza como una representación de belleza.

Alimentación sana y balanceada: en las familias donde no se llevan hábitos de alimentación saludable, ya sea por exageración o privación de ciertos alimentos, es más probable que los hijos presenten este tipo de desórdenes.
El ejemplo y educación de los padres: sucede que sin intención, los padres hacen persistentes comentarios sobre la falta de estética de las personas obesas o de los alimentos de alto contenido calórico, lo que lleva a que los hijos desde que son pequeños, crezcan con esta noción y cuando puedan tener el dominio de su alimentación, hagan una privación estricta de las comidas, o contrario a esto, atracones compulsivos.

Comidas familiares: son una importante oportunidad para conocer los hábitos alimenticios de los hijos. Aquí se pueden detectar las señales de alarma y el consumo proporcionado de alimentos, pues cuando los hijos están fuera de casa es imposible conocer su nutrición. Lo ideal es que las comidas diarias de toda familia, se hagan a la misma hora y cuenten con la presencia de todos sus miembros; por supuesto, el lugar propicio para ello es la mesa, no las habitaciones frente a la televisión o computador.

Ejercicio sin extremos: son indiscutibles las bondades de la actividad física y en edades donde hay cambios hormonales como la adolescencia, se hace aún más necesario; el problema surge cuando se asume de forma compulsiva o se asocia al cálculo del consumo de calorías con la actividad física. Se debe procurar incentivar el deporte como una actividad saludable y de recreación, no como una exigencia para moldear su figura.

La mejor cura de los desordenes psicológicos y afectivos es la vida en grupo, por lo que debemos fortalecer los vínculos familiares ya que está demostrado que la bulimia y la depresión aparecen mas veces en hijos de hogares separados o con problemas.
La ayuda al prójimo es una buena herramienta terapéutica, ya que permite salir del “yo” al “tu”, lo cual permite disipar la obsesión o fijación hacia el cuerpo. Sin embargo para ello es necesario que el(la) enfermo(a) este en una condición estable.
Signos de alerta

Ante las primeras señales se debe consultar lo antes posible con un médico quien hará una evaluación detallada del paciente y emitirán un diagnóstico adecuado, no obstante, presentamos los siguientes criterios de la Asociación Americana de Psiquiatría, a modo de guía:

•Miedo intenso a ganar peso o llegar a ser gorda(o).
•Comentarios frecuentes que sugieren una distorsión en la forma de verse frente al espejo o con respecto a su peso.
•Rechazo a mantener un peso corporal normal acorde a la edad y la altura.
•Preocupación exagerada por los contenidos calóricos de los alimentos y las porciones.
•Evasión de actividades que involucren comida.
•Obsesión por el deporte o actividad física.
•Alteraciones de los ciclos menstruales.
•Ausentismo luego de las cenas (para provocarse el vómito).
•Cambios de temperamento.
•Personalidad con tendencia al perfeccionismo.

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viernes, 5 de febrero de 2010

EL MIEDO


Por : Dr Pavlusha Luyando Joo
Lima-Perú
policlinicosagradafamilia@yahoo.com

El miedo es renunciar a la ayuda de la razón. Mientras menos se cuenta de esa ayuda interior, mas aumenta la causa desconocida de sus sufrimientos. (Sabiduría 17,11). El Miedo es una prisión sin barrotes.

El miedo anula y rebaja nuestras capacidades, anula a la persona y la domina de tal forma que el mecanismo mental se traba.

El miedo hace que las personas se nieguen a tener hijos, por temor a que sean una carga y no una alegría, es el temor al futuro lo que domina.

El Miedo hace que la gente no tenga personalidad y que copie gustos, modas o el peso adecuado, por el miedo a sentirse menos o “fuera del grupo”.

El Miedo hace que se le tenga miedo a la competencia, y en el rival se ve a un fantasma que se le procura quitar del camino a como de lugar. Por ello en política es frecuente ver el juego sucio, la calumnia la zancadilla; en otras palabras miedo a ver personas mejores que nosotros.

El Miedo hace perder la Fe, a desconfiar de Dios, a vivir sin esperanzas, a vivir en el absoluto pesimismo.

El Miedo hace que temamos enfermarnos y que nos atiborremos de vacunas, fármacos, productos estériles para poder conservar la salud.

El Miedo anula la capacidad de sacrificio y entrega, hace que no nos entreguemos al prójimo, nos vuelve mezquinos por el temor a perder…

El Miedo es uno de los enemigos del hombre moderno y tanto ha calado en su corazón, que hasta lo busca en películas de terror.

La Fe y la esperanza son los antídotos del Miedo.

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